lunes, 30 de marzo de 2009

Mujeres afganas reprimidas



Afganistán es un país de unos 23 millones de habitantes y, al cabo de tres años de profunda sequía, 23 años de guerra y destrucción y cinco años bajo las autoridades talibanas, se ha convertido en uno de los países más pobres del mundo.

Afganistán registra la segunda tasa más elevada de mortalidad materna en el mundo. Incluso antes del régimen talibán, Afganistán registraba altas tasas de mortalidad materna e infantil y muy bajas tasas de alfabetización de mujeres. No obstante, la mujer participaba en la vida de la sociedad en lo económico, lo social y lo político. Las mujeres ayudaron a redactar la Constitución de 1964. En el decenio de 1970, había al menos tres legisladoras en el Parlamento. Hasta comienzos del decenio de 1990, las mujeres eran maestras, funcionarias públicas y doctoras, así como profesoras, abogadas, juezas, periodistas, escritoras y poetas.Cuando los talibanes llegaron al poder, se discriminó y marginó sistemáticamente a mujeres y niñas y se violaron sus derechos humanos. Ello agravó las condiciones económicas y sociales de las mujeres y las niñas en todo el territorio nacional, en particular en las zonas controladas por los talibanes. Las mujeres y las niñas siguieron tropezando con graves limitaciones en su acceso a la educación, los servicios de atención de la salud y el empleo. Durante el régimen talibán, sólo alrededor del 3% de las niñas recibieron alguna forma de enseñanza primaria. La prohibición del empleo de la mujer también afectó a la educación de los varones, pues la mayor parte de los maestros eran mujeres. Las malas condiciones sanitarias y la malnutrición hicieron del embarazo y el parto situaciones excepcionalmente peligrosas para las mujeres afganas.

Desterradas del espacio público, las mujeres tampoco podían cumplir ninguna función en el proceso político y quedaron excluidas de todo tipo, estructurado o no, de gestión de los asuntos públicos. Las mujeres afganas padecieron actos de violencia en el hogar y otros tipos de violencia en los 25 últimos años, no sólo bajo el régimen talibán. A pesar de que la situación de la mujer afgana ha venido causando preocupación durante muchos años, la difícil situación de sus mujeres y niñas recupera hoy la atención mundial en condiciones de tragedia extrema, violencia política y destrucción. Por primera vez fuera del entorno de las Naciones Unidas y de la comunidad internacional es evidente la preocupación cada vez mayor de parlamentos, primeras damas, personalidades del mundo del espectáculo y organizaciones no gubernamentales, quienes reclaman el reconocimiento pleno de los derechos de las mujeres y las niñas de Afganistán.

Afganistán en síntesis:
  • Sólo alrededor del 15% de los partos están atendidos por personal de salud capacitado, y más del 90% de los nacimientos tiene lugar en el hogar. Según el UNICEF, la tasa de mortalidad materna en Afganistán es la segunda más alta del mundo, y se estima que 15.000 mujeres mueren cada año por causas relacionadas con el embarazo.

  • La tasa de mortalidad infantil es de 165 por 1.000; la tasa de mortalidad de niños menores de 5 años es de 257 por 1.000 y uno de cada cuatro niños muere antes de cumplir los 5 años a causa de enfermedades prevenibles.

  • Sólo el 23% de la población tiene acceso a agua apta para el consumo y sólo el 12% a saneamiento adecuado, lo que aumenta la incidencia de las enfermedades. Al menos 15.000 afganos mueren de tuberculosis cada año, y el 64% son mujeres.

  • El 4% de la población ha quedado discapacitada, muchos a causa de las minas terrestres. Afganistán es uno de los países más minados del mundo. Según el programa de las Naciones Unidas de actividades relativas a las minas, más de 732 kilómetros cuadrados del territorio de Afganistán están minados y alrededor de 500 kilómetros cuadrados contienen municiones y artefactos explosivos no detonados.

  • La malnutrición de las mujeres, que tiene consecuencias negativas para el embarazo y el parto, así como para la salud de los hijos, no sólo se debe a la escasez de alimentos relacionada con el conflicto y la sequía, sino que también guarda relación con a la preferencia tradicional por los varones, que hace que la mujer reduzca su propia ración de alimentos en favor de los hombres y los niños.
  • La mala situación de la salud se ha visto agravada por la falta de servicios de salud y de recursos básicos, en especial en las zonas rurales, la estricta segregación del personal médico, y el número reducido de doctoras, enfermeras y parteras que han permanecido en el país tras la llegada al poder de los talibanes.

  • Veintitrés años de guerra han destruido la infraestructura del sistema educativo y han aumentado aún más la tasa de analfabetismo en Afganistán. Sólo el 5% de las mujeres sabe leer y escribir (durante el decenio de 1980, la tasa de alfabetización de la mujer era de apenas el 8%).

  • El 54% de las niñas menores de 18 años están casadas. Según informes, se obligó a las familias de niñas y jóvenes a casarlas con los talibanes, o a entregarles en su defecto grandes sumas de dinero. A menudo las familias casaban a las niñas a edad temprana a fin de utilizar el precio de la novia para contribuir a la supervivencia de la familia.

  • El conflicto en Afganistán durante el régimen de los talibanes y la militarización de la sociedad provoco un aumento del número de raptos de niñas y mujeres por combatientes talibanes. Es difícil obtener cifras exactas a causa de la renuencia de las familias a denunciar los casos de rapto por miedo a las represalias y del estigma social asociado al hecho de que una hija o hermana fuera raptada o vendida para actividades sexuales.

(Fuente: Informe del Secretario General sobre la "Discriminación de las mujeres y las niñas en Afganistán").

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